Cárcel de marfil







I

Tumbada, meditas,
apuras tu último gramo de bondad,
apostando todo en lo que nunca creíste.
Mi silencio miente,
observa,
lo sabe,
Tres años después nuestro amor es
una hermosa estatua de sangre.

II
No merece una cura para quien niega a si mismo
la oportunidad de quererte
Espero que hayas aprendido a no mal gastar ni un "te quiero" más.

III
Aún tengo valor para desaparecer
de cualquier posibilidad de refugio
Hay naufragios que te ofrecen
dos vidas de más.
Muero más de una vez
al día antes de la pequeña muerte,
todo por no verte tumbada en el suelo
por mi herida.
Iba a cerrar esta página
donde todos tus encantos confluyen
sin nombrarte

IV

Horas de odio que pusieron en su
sitio a quien soy.
A un adiós sin juicio ,
sin presos.
Te quise tener sin pensar
en apagar el fuego que
incendias con transparencia en la mirada.
Moría por volver a beber
sin tener que vivir.

V

No me atrevo y miento.
Muestro otras vidas,
escudo de la vulnerabilidad
de quien no vivió para contarlo.
Robo vida,
genero una leve sonrisa
sin rima que suavice el aire.
Ojalá no te acuerdes de mí.

VI

Renuncio al presente.
Decido vivir en un futuro
que no voy a pisar.

VII


 A la cuarta  se partió tu corazón.

VIII

¿ Llevas todavía el amor por bandera?
Paraíso de tus fracasos honrados.
Generosa; regalas unos cuantos sueños
a cambio de  250 ml de alcohol.

IX

Ha crecido algo similar
a una flor.
He aprendido,
voy a cuidarla de todos.
No he aprendido,
le diré que es una amapola.
La amo en un vaivén.

X

Sé que tendré que saldar cuentas conmigo
en un lugar y un día
sin puntos suspensivos.
Aún incapaz de llorar ,
incapaz de morir.

XI

Duermevela con tu olor.
Un abrazo sin antes ni después.
Sólo ese instante.

XII

Es fácil prender la vida drogado.
No hay palomas negras que surquen los cielos
Regalo versos al suspiro de quién
no puede llegar al jardín del infierno.
Esto es un negocio de humanos.
Tengo suerte de andar preso aún
protegido de Ella.
Tengo un infierno dentro
en la orilla espera
un recuerdo

XIII

Yo sé que vas a volar.
El destino está en manos
de tus sueños.
Tienes que correr tras ellos.

XIV

Espero a que la felicidad se detenga
aquí un momento.
Confío todo lo que aprendí
a mi falta de juicio.
Le contaré que su lugar están en tus pasos.
Le obligaré a mantener siempre el frenesí de
tu sonrisa o la mataré.
Le enseñaré que su lugar está en tu aliento.

* En la imagen el cantante y escritor Micah P. Hinson.






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